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Redacción

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Ciudad de México, 16 de febrero del 2019.

Prot. Nº 39/19

Nombramiento

 

La Nunciatura Apostólica comunica a través de la Secretaria General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, que su Santidad Francisco se ha dignado nombrar Obispos Auxiliares para la Arquidiócesis de México: al Rev. P. Carlos Enrique SAMANIEGO LÓPEZ, asignándole la Sede Titular de Cillio, al presente Párroco de la Parroquia de San Francisco de Asísen la Arquidiócesis de Tlalnepantla; y al Rev. P. Salvador GONZÁLEZ MORALES, asignándole la Sede Titular de Lacubaza, al presente Párroco de la Parroquia de San Bernardino de Siena en la Arquidiócesis de México. 

Dicha noticia ha sido publicada en L’Osservatore Romanoel día de hoy 16 de febrero, del presente año a medio día tiempo de Roma.

Nos unimos en alegría y oración como Iglesia, por el crecimiento del Colegio Episcopal en nuestra patria, y deseamos a los nuevos obispos un fecundo desempeño en su encomienda Episcopal que el Señor les ha confiado. 

 

 

 

Alfonso G. Miranda Guardiola

Obispo Auxiliar de Monterrey

Secretario General de la Conferencia

del Episcopado Mexicano

 

 


 

 

CURRICULUM VITAE

 

Mons. Carlos Enrique Samaniego López 

-      Nació en México D. F., es presbítero de la Arquidiócesis de Tlalnepantla. 

-      Realizó sus primeros estudios en las escuelas primarias Ricardo Flores Magón y Miguel de Cervantes Saavedra. La escuela secundaria en la Escuela federal Huemac. 

-      Ingresó al Seminario donde realizó sus estudios filosóficos en el Seminario Interdiocesano Guadalupano en Cuautitlán Izcalli y sus estudios teológicos en el Seminario Mayor de Tlalnepantla en Naucalpan de Juárez. 

-      Fue ordenado sacerdote el 4 de enero de 2001. 

-      Ha realizado diversos Diplomados en Doctrina Social de la Iglesia en el IMDOSOC (Instituto Mexicano de Doctrina Social) como en la USEM (Unión Social de Empresarios de México); en Pastoral educativa organizado por el ITEPAL (Instituto Teológico de Pastoral de América Latina) en San José, Costa Rica y en Filosofía de la educación y Bioética por el CISAV (Centro de Investigación Social Avanzada). 

 

-      Comenzó sus estudios de licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de México en agosto de 2003 y los concluyo en el año 2006 con calificación Magna cum laude. 

 

-      Al término de los estudios de Derecho canónico fue nombrado Juez instructor en el Tribunal diocesano. Y posteriormente fue nombrado Defensor del vinculo de Segunda instancia y Promotor de justicia.

 

-      Posteriormente realizó sus estudios de licenciatura en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana del año 2007 al 2009 con calificación Suma cum laude.

 

-       Realizó algunos cursos en diversos Dicasterios de la Sede Apostólica como la Congregación del Clero así como en la Penitenciaria Apostólica y el Consejo Pontificio para la interpretación de los textos legislativos.

 

-      Fue Formador del seminario Menor y Mayor de Tlalnepantla durante diez años a partir de su ordenación en el 2004 ocupando los cargos de Prefecto de Estudios y Maestro de Latín, Teología y Derecho canónico. 

-       Fue Coordinador de la Pastoral Educativa de la Arquidiócesis y de la Provincia Eclesiástica de Tlalnepantla en el año 2009. 

-      Fue miembro del Consejo presbiteral, del Colegio de consultores y del Consejo de Órdenes en el año 2010.  

-      Fue nombrado Vicario episcopal para los laicos para atender las áreas de educación, empresarios, políticos, cultura y gobierno en los siete municipios que ocupa la diócesis de Tlalnepantla en el año 2012. 

-      Fue nombrado párroco de la comunidad parroquial de Corpus Christi, Arboledas en el año 2013. 

-      Desempeñó el cargo de coordinador del Departamento jurídico en el año 2013. 

-      Fue Apoderado legal de la diócesis en el año 2013. 

-      Ha colaborado directamente con los movimientos católicos de Encuentro de Novios, Encuentro Matrimonial Mundial y Encuentros conyugales.       

-      Es párroco de la Parroquia de San Francisco de Asís desde el 2016. 

-      Desde el año 2016 es Vicario episcopal de la zona IV de la Arquidiócesis de Tlalnepantla. 

-      El 16 de febrero del 2019, S.S. Francisco lo ha nombrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México asignándole la Sede Titular de Cillio. 

 

 


 

 

CURRICULUM VITAE

Mons. Salvador González Morales

 

-      Es el segundo de tres hijos del matrimonio de los Sres. Salvador González Morales (+) y María de Lourdes Morales Velázquez. Nació en la Ciudad e México el 20 de diciembre de 1971. 

-      Ordenación Diaconalel 16 de junio de 2001, por imposición de manos del Emmo. Sr. Cardenal Don Norberto Rivera Carrera, en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe.

-      Ordenación Presbiteralel 18 de mayo de 2002, por imposición de manos del Emmo. Sr. Card. Don Norberto Rivera Carrera, en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe.

-      Servicios en la Iglesia:

-      Párroco “in solidum” em la Unidad Pastoral San Bernardino de Siena, desde agosto de 2018.

-      Decano en el 2do Decanato de la VIII Vicaría Episcopal desde 2017.

-      Administrador parroquial de la Parroquia San Bernardino de Siena, Xochimilco, desde enero 2016.

-      Vicario parroquial de la Parroquia de San Bernardino de Siena, Xochimilco, de agosto de 2014 a enero de 2016.

-      Capellán de coro en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe de 2011 a 2014. 

-      Vicerrector del Seminario Conciliar de México, casa Tlalpan de 2007 a 2011.

-      Prefecto de disciplina del 3º de Filosofía en el Seminario Conciliar de México de 2004 a 2007.

-      Secretario General del Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos (ISEE) de 2004 a 2007.

-      Estudios especializados en Filosofía Sistemática en la Pontificia Universidad Gregoriana, Roma Italia, de 2002 a 2004. 

-      Coordinador de la Licenciatura en Teología y Cultura Guadalupana de la Universidad Pontificia de México con sede en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe de 2012 a 2014.

-      Coordinador de la Maestría en Filosofía de la Universidad Católica “Lumen Gentium” de 2014 a 2016.

-      Profesor de Filosofía en la Universidad Católica “Lumen Gentium” y su antecedente el ISEE desde 2004 a la fecha.

-      Profesor de Filosofía en la Universidad Pontificia de México desde 2011 a la fecha.

 

Formación 

-      Estudios de bachillerato Teológico en el ISEE de 1997 a 2001

-      Estudios de bachillerato Filosófico en el IFSAM de 1994 a 1997

-      Estudios de Ingeniería en Alimentos en el Instituto Politécnico Nacional de 1989 a 1993. 

-      El 16 de febrero de 2019, S.S. Francisco lo ha nombrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, asignándole la sede Titular de Lacubaza.

Ciudad de México, 16 de febrero del 2019.

Prot. Nº 38/19

Nombramiento

 

La Nunciatura Apostólica comunica a través de la Secretaria General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, que su Santidad Francisco se ha dignado nombrar Obispo de Puerto Escondido a S.E.R. Mons. Florencio Armando Colín Cruz, al presente Obispo titular de Thimida Regia y Auxiliar de México.  

Dicha noticia ha sido publicada en L’Osservatore Romanoel día de hoy 16 de febrero, del presente año a medio día tiempo de Roma.

Nos unimos en alegría y oración con la Iglesia que peregrina en la Diócesis de Puerto Escondido, y deseamos a Mons. Florencio Armando Colín Cruz,un fecundo desempeño en su nueva encomienda Episcopal que el Señor le ha confiado. 

 

Alfonso G. Miranda Guardiola

Obispo Auxiliar de Monterrey

Secretario General de la Conferencia

del Episcopado Mexicano


 

CURRICULUM VITAE

 

S.E. MONS. FLORENCIO ARMANDO COLÍN CRUZ

 

Nació en Hondigá, Acambay, Edo. de México, el 27 de octubre de 1950. Tercero de cuatro hijos procreados por Don Jesús Colín Colín y Doña Socorrito Cruz Gómez.

Realizó los estudios primarios en su pueblo natal y en Chapacao, Ver., y los de secundaria en Ébano, S.L.P. El 4 de noviembre de 1968 ingresó al Seminario Conciliar de la Arquidiócesis de México, cursando los estudios de preparatoria y de humanidades en el Colegio de Bachilleres de la Ciudad de México.

Los estudios de Filosofía, los realizo en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos de la Arquidiócesis de México de los años 1971-1974, ubicado en Tlalpan, D.F.

Luego pasó a los estudios de Teología, 1974-1978, dos años en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos de la Arquidiócesis de México y después por disposición del Sr. Cardenal Don Miguel Darío Miranda fue a concluir los estudios de Teología, dedicando dos años más en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma Italia. Obteniendo así en junio de 1978 el grado de Bachiller en Teología.

En este tiempo, también siguió el curso de Arqueología Paleocristiana a partir de junio de 1977 a septiembre de 1978. Curso impartido por el Pontificio Instituto de Arqueología Paleo-cristiana en la ciudad de Roma, Italia.

Hizo estudios de Lengua y civilización Francesa (Quinto nivel) en la AIliance Francaise, Paris, 1978. Curso especial de Alemán en el Instituto “Kreusberg”, Bonn, Alemania 1979.

Recibió el ministerio del lectorado, de manos del Emmo. Sr. Card. Dn. Miguel Darío Miranda en la capilla del Seminario “Casa Tlalpan” en 1975, y el ministerio del Acolitado en Roma, Colegio Nepomuceno, por manos del Emmo. Sr. Card. Pironio en mayo de 1979. 

El 14 de septiembre de 1979 es Ordenado Diácono en la capilla del Seminario, “Casa Huipilco” por manos del Emmo. Sr. Card. Dn. Ernesto Corripio A., Ciudad de México.

Más tarde, el Emmo. Sr. Card. Ernesto Corripio Ahumada le autorizó realizar estudios de especialización en “Ciencias Bíblicas”; de los años 1978-1982 en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Obteniendo el título de Licenciado el día 16 de febrero de 1982.

Como parte del programa de los estudios bíblicos en Roma, era necesario pasar un semestre en el Intituto Bíblico de Jerusalén para realizar estudios especiales de: Arqueología, Historia de Israel y Lengua Hebrea. Esto fue a partir de septiembre de 1981 a febrero 1982, en The Hebrew University of Jerusalem, Israel. 

Concluidos sus estudios en Roma, regresa a México el 30 de marzo y es Ordenado Sacerdote por el Emmo. Sr. Card. Don Ernesto Corripio Ahumada, en la capilla del Seminario, “Casa Huipilco”, el 22 de abril de 1982. De mayo a julio de 1982, fue vicario en la parroquia de San Bernardido de Siena.

Posteriormente de agosto de 1982 a junio de 1988, ejercitó su ministerio en el Seminario Conciliar de México, de agosto de 1982 a junio de 1984 como prefecto de segundo año de preparatoria. De julio de 1984 a junio de 1988 como Asesor responsable del curso inroductorio.

Durante estos años de servicio en el Seminario fue a la vez profesor de griego en la Universidad del Valle de México. Profesor de diversos cursos de Biblia en la Universidad Intercontinental . De 1987 – 88 profesor en el Sedes Sapientíae durante el verano así como en el Intituto de liturgia y música sacra. 

En 27 de junio de 1988 obtuvo el Doctorado en Teología Bíblica con la califiación de “Magna cum Laude” por la Universidad Gregoriana. 

De octubre de 1988 a marzo de 1989, realiza el segundo curso de Arqueología Paleocristiana en el Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana en Roma, obteniendo el diploma el 16 de marzo de 1989. 

El 30 de junio de 1992 fue nombrado Vicerrector del Seminario Conciliar de méxico y Director del departamento de Idiomas en el Instituto superior de estudios eclesiásticos.

En octubre de 1996 fue nombrado párroco de la parroquia de Santa María de Guadalupe “Capuchinas”, en la Villa, y en 1999 se le encomienda también la dirección de la Pastoral Bíblica en la Arquidiócesis de México, oficios que cubre hasta el presente. El 14 de septiembre de 1999 recibió el título de Canónigo Efectivo de la Insigne Nacional Basílica de Guadalupe.

Además, de 1999 al 2006, y de 2007 a la fecha, funge como Decano del primer Decanato de la Primera Vicaría Episcopal.

Ha publicado, entre otros, algunos artículos sobre temas bíblicos y guadalupanos, así como semblanzas de los templos restaurados y de la figura de San Juan Diego.

 

Su Santidad Benedicto XVI lo nombra Obispo titular de Timida Regia y Obispo Auxiliar de México el 27 de noviembre de 2008.

 

Recibió la Ordenación Episcopal el 28 de febrero del 2009 en la Insigne Nacional Basílica de Guadalupe y asignado como obispo de la primera vicaría episcopal de Nuestra Señora de Guadalupe. 

Para el trienio 2009-2012, es elegido Responsable de la Dimensión Pastoral Bíblica, de la C.E. para la Pastoral Profética y Suplente de la Provincia Eclesiástica de México Trienio 2009-2012

Responsable de la Dimensión de Bienes Culturales y Arte Sacro del trienio 2016-2018 y actualmente del trienio 2018-2021. 

El 16 de febrero del 2019, S.S. Francisco lo nombró Obispo de la Diócesis de Puerto Escondido.

San Porfirio
obispo
(año 420)

Jesús carga con la CruzSan Porfirio nació en Tesalónica (aquella ciudad a la cual San Pablo escribió sus dos cartas a los tesalonicenses). Tesalónica queda en Macedonia, y Macedonia está situada al norte de Grecia.

A los 25 años dejó su ciudad y su familia y se fue de monje a Egipto a rezar y meditar y hacer penitencia.

Cinco años más tarde pasó a Palestina y se fue a vivir a una cueva cerca del río Jordán. Pero allí la humedad lo hizo enfermar de reumatismo y cinco años después se fue a vivir a Jerusalén. En esta ciudad cada día visitaba el Santo Sepulcro, el Huerto de los Olivos, la Casa de la Ultima Cena y los demás santos lugares donde estuvo Nuestro Señor. Su reumatismo lo hacía caminar muy despacio y con grandes dolores y apoyado en un bastón. Sin embargo ningún día dejaba de ir a los Santos Lugares y Comulgar.

En aquellos tiempos llegó a Jerusalén un cristiano llamado Marcos, el cual se quedó admirado de que este hombre tan enfermo y con tan grandes dolores reumáticos no dejaba ningún día visitar los Santos Lugares para dedicarse allí a rezar y a meditar. Un día al ver que el santo sufría tanto al subir las escalinatas del templo, Marcos se ofreció para ayudarle pero Porfirio se negó a aceptar su ayuda diciéndole: "No está bien que habiendo venido yo aquí a expiar mis pecados sufriendo y rezando, me deje ayudar de ti para disminuir mis dolores. Déjame sufrir un poco, que lo necesito para pagarle a Dios mis muchos pecados". Marcos lo admiró más desde ese día y en adelante fue su compañero, su amigo y el que escribió después la biografía de este santo.

Lo único que le preocupaba a Porfirio era que no había vendido la herencia que sus padres le habían dejado en su patria, la cual quería repartir entre los pobres. Confió esta misión a Marcos, que partió rumbo a Tesalónica y a los tres meses volvió con el dinero de la venta de todas aquellas tierras, dinero que Porfirio repartió totalmente entre las gentes más pobres de Jerusalén.

Cuando Marcos se fue a Tesalónica estaba Porfirio muy débil y agotado, pálido y sin fuerzas. Y al volver a Jerusalén lo encontró de buenos colores y lleno de vigor y fuerzas. Le preguntó cómo había sucedido semejante cambio tan admirable y Porfirio le dijo:

Jesús en la Cruz"Mira, un día vine al Santo Sepulcro a orar, y mientras rezaba sentí que Jesucristo se me aparecía en visión y me decía: ‘Te devuelvo la salud para que te encargues de cuidar mi cruz’. Y quedé instantáneamente curado de mi reumatismo. Lo que los médicos no pudieron hacer en muchos años, lo hizo Jesús en un solo instante, porque para El todo es posible".

Y en adelante se quedó ayudando en la Iglesia del Santo Sepulcro, custodiando la parte de la Santa Cruz que allí se conservaba.

Como Porfirio había repartido toda su herencia entre los pobres, tuvo él que dedicarse a trabajos manuales para poder ganarse la vida. Aprendió a fabricar sandalias y zapatos y a trabajar en cuero y así ganaba para él y para ayudar a otros necesitados. Marcos, que era un hábil escribiente y ganaba buen dinero copiando libros, le propuso que él costearía toda su alimentación para que no tuviera que dedicarse a trabajos manuales agotadores. San Porfirio le dijo: "No olvidemos que San Pablo dijo en su segunda Carta a los tesaloniceses: "El que no quiere trabajar, que tampoco coma"; siguió ganándose el pan con el sudor de la frente, hasta los 40 años.

El obispo de Jerusalén al ver tan piadoso y santo a Porfirio lo ordenó de sacerdote. Y poco después recibió una carta del obispo de Cesarea pidiéndole que le enviara un santo sacerdote para darle una misión. Como Porfirio era un verdadero penitente que ayunaba cada día y rezaba horas y horas y ayudaba a cuanto pobre podía, el obispo de Jerusalén lo envió a Cesarea.

Y aquella noche tuvo Porfirio un sueño. Oyó que Jesús le decía: "Hasta ahora te has encargado de custodiar mi Santa Cruz. De ahora en adelante te encargarás de cuidar a unos hermanos míos muy pobres". Con eso entendió el santo que ya no seguiría viviendo en Jerusalén.

Al llegar a Cesarea el obispo de allá lo convenció de que debía aceptar ser obispo de Gaza, que era una ciudad muy pobre. Después de que le rogaron mucho, al fin exclamó: "Si esa es la voluntad de Dios, que se haga lo que El quiere y no lo que quiera yo". Y aceptó.

Al llegar a Gaza los paganos promovieron grandes desórdenes porque sentían que con este hombre se iba a imponer la religión de Cristo sobre las falsas religiones de los ídolos y falsos dioses. Porfirio no se dio por ofendido sino que se dedicó a instruir a los ignorantes y a ayudar a los pobres y así se fue ganando las simpatías de la población.

La ciudad de Gaza y sus alrededor estaban sufriendo un verano terrible y muy largo. Las cosechas se perdían y no se hallaban ya agua ni para beber. Los paganos esparcieron la calumnia de que todo esto era un castigo a los dioses por haber llegado allí Porfirio con su doctrina y sus cristianos. Y empezaron a tratar muy mal al obispo y a sus fieles seguidores. Entonces San Porfirio organizó una procesión de rogativas por las calles, rezando y cantando para que Dios enviara la lluvia, y al terminar la procesión se descargó un torrencial aguacero que llenó de vida y frescor todos los alrededores.

Los paganos se propusieron que de todos modos sacarían a Porfirio y a sus cristianos de aquella región y empezaron a emplear medidas muy violentas contra ellos. Pero se equivocaron. Creyeron que la piedad y la bondad del obispo eran debilidad y cobardía, y no era así. El santo se fue a donde el jefe del imperio que vivía en Constantinopla y obtuvo que le dieran un fuerte batallón de soldados que puso orden y paz en la ciudad. Y ya los paganos no pudieron atacarlo más. El no agredía a nadie, pero buscaba quién lo defendiera cuando trataban injustamente de acabar con la santa religión de Cristo.

Y después de varios años la acción evangelizadora de Porfirio y de sus sacerdotes llegó a ser tan eficaz que se acabó por completo allí la religión pagana de los falsos dioses, y desaparecieron los templos de los ídolos. Las gentes quemaron todos sus libros de magia y ya no hubo más consultas a brujas o espiritistas ni creencias supersticiosas.

San Porfirio construyó en Gaza un bellísimo templo. El día en que empezó la construcción del nuevo edificio recorrió la ciudad con enorme gentío cantando salmos y bendiciendo a Dios. Cada fiel llevaba alguna piedra o algún ladrillo u otro material para contribuir a la edificación de la Casa de Dios. La construcción duró cinco años y toda la ciudad colaboró con mucha generosidad. El día de la Consagración de la nueva catedral (domingo de Pascua del año 408) el santo repartió abundantísimas limosnas a todos los pobres de la ciudad. Siempre fue sumamente generoso en ayudar a los necesitados.

Los últimos años los dedicó pacíficamente a instruir y enfervorizar a sus sacerdotes y al pueblo con sus predicaciones, con su buen ejemplo y su oración.

El 26 de febrero del año 420 murió santamente.

Porfirio significa: el que se viste de púrpura.

San Porfirio, valeroso y santo obispo: haz que todos los obispos católicos del mundo sean tan valientes, generosos y fervorosos como lo fuiste tú.

A quien se declare a mi favor delante de la gente de esta tierra, yo me declararé en su favor delante de los ángeles del cielo (Jesucristo).

Santa Jacinta
Religiosa
(año 1640)

Jesús en la CruzJacinta, en griego significa: "Flor de buen olor".

Esta es una santa que tuvo dos conversiones (o cambios de costumbres de la maldad hacia la santidad). Ella, como San Agustín, tuvo que convertirse de una vida de mundanalidad a una vida de religiosidad, y luego como Santa Teresa, tuvo que convertirse de una vida de poco fervor a una vida de gran santidad.

Jacinta nació en una familia muy rica en Viterbo (Italia) en 1585. Era hermosa y coqueta. No pensaba sino en vanidades y lujos. Su deseo era contraer matrimonio con algún joven rico y famoso. Pero tuvo una gran desilusión cuando vio que su hermana, menos hermosa y menos vanidosa, lograba casarse con un señor muy importante de Roma, mientras que a ella, por lo demasiado superficial y orgullosa, la determinaban muy poco los jóvenes. Entonces se dedicó a mayores lujos y más coqueterías, pero esto no la hacía feliz, sino que la llenaba de infelicidad y desilusión. Sus papás estaban afanados al observar sus comportamientos tan mundanos, pero de pronto un día dispuso irse de monja al convento de las hermanas franciscanas. Tenía veinte años. Era la primera determinación verdaderamente prudente que tomaba en su vida. Era su primera conversión.

Pero le sucedió que al poco tiempo de estar en la Comunidad empezó a vivir una vida no de santidad sino de relajación. Exigió a las superioras que le permitieran tener allí en el convento todos los lujos que su familia muy rica le podía proporcionar, y más parecía una señorita de mundo que una fervorosa religiosa. Asistía con indiferencia alos actos religiosos y hacía poco caso a los avisos de sus superioras. Dios había obtenido que se hiciera religiosa, pero el diablo conseguía que no fuera una religiosa fervorosa.

Y he aquí que la misericordia del Señor le envió dos medios muy eficaces para convertirla. El primero fue una gravísima enfermedad, cuando tenía 30 años. Se sintió en las puertas del sepulcro. Y en medio de los fortísimos dolores se puso a pensar qué diría Nuestro Señor en el Juicio, a la hora de su muerte, si ella continuaba viviendo aquella vida de relajamiento y de indiferencia religiosa. Ofreció sus dolores a Dios para que la perdonara y para que le concediera el don de la conversión y mandó llamar a un santo sacerdote. Ahora Dios le iba a dar la salud del cuerpo y la salud del alma.

Y aquí le llegó el segundo medio que el cielo le enviaba para que se convirtiera. Aquel sacerdote franciscano era muy estricto y al llegar a su celda y verla tan llena de lujos y adornos le dijo que él no la podía confesar porque ella vivía más como una mundana que como una religiosa franciscana. Y se alejó diciéndole que el Paraíso no estaba destinado para los que viven como ricos comodones y orgullosos, sino para los pobres de espíritu que viven sin lujos ni cosas innecesarias.

Esta enérgica determinación del Padre confesor la hizo cambiar completamente. Mandó sacar todos los lujos de su habitación, y al día siguiente al volver el santo sacerdote, hizo Jacinta una confesión de toda su vida, llorando de todo corazón y arrepintiéndose de todos sus pecados. Y desde aquel día su vida fue otra, totalmente distinta. Dios le había concedido el don de la verdadera conversión. Dejó sus vestidos lujosos y sus vanidades y empezó a vestir como la religiosa más pobre del convento.

Desde el día de su conversión Jacinta ya no toma alimentos finos y rebuscados como antes, sino que se alimenta de lo más pobre y ordinario de aquel convento. A nadie le permite que le recuerde que viene de una familia muy rica sino que pide que la llamen simplemente la hermana Jacinta y que la traten como a la más pobre de las hermanitas.

Las actas de su canonización dicen que "su mortificación era tan grande, que la conservación de su vida era un constante milagro".

Eligió como Patrono al arcángel San Miguel para que la defendiera de los continuos ataques del demonio. Ya no volvió a salir a visitas y charlatanerías con familiares o a reuniones mundanas. Meditaba frecuentemente en los sufrimientos de Cristo Crucificado y esto la impulsaba a sufrir con mucha paciencia por amor al Redentor.

Su humildad era admirable. Se consideraba la más manchada pecadora del mundo. Su habitación era totalmente pobre sin adornos ni comodidades. Pedía perdón a las demás religiosas por los malos ejemplos que les había dado en sus primeros años de religiosa.

La nombraron maestra de novicias y exclamaba suspirando que ella no había sabido gobernarse a sí misma y por lo tanto no era capaz de dirigir a otras. Pero en ese cargo demostró una gran sabiduría y una exquisita comprensión y bondad para comprender a las más débiles. Tenía el don de consejo y eran muchas las personas que la consultaban.

Durante 17 años sufrió de dolorosísimos cólicos estomacales y cuando se hallaba sola lloraba y se retorcía, pero cuando estaba atendiendo a otras personas se le veía sonreír como si nada estuviera sufriendo. Cuando alguien le decía que sus sufrimientos eran muy grandes, exclamaba: "Más me merezco, por mis pecados". Y consideraba sus penas y dolores como el mejor medio para pagarle a Dios los pecados con los cuales lo ofendió en su juventud.

Tres medios empleaba para crecer en santidad: largas horas rezando y meditando ante el Santísimo Sacramento y ante la imagen de Jesús crucificado. La lectura de libros espirituales. Y el seguir los sabios consejos del sacerdote que la había convertido, el Padre Bernardo Bianchetti.

Lo que más pedía a Dios era la conversión de los pecadores. Y con sus oraciones y sacrificios obtuvo del cielo la conversión de un temible pecador de Viterbo, Francisco Pacini, y este cambió de tal manera su comportamiento que no sólo sus maldades antiguas sino que en adelante se dedicó ayudar a la santa en sus actividades apostólicas y en asociaciones espirituales.

Santa Jacinta fundó dos asociaciones piadosas. La Compañía de Penitentes y los Oblatos de María. Estas personas se dedicaban a visitar enfermos, a instruir niños en la religión y a desagraviar a Dios por las ofensas que se le hacen. La santa propagó mucho en Viterbo la piadosa costumbre de las 40 horas de adoración al Santísimo Sacramento.

Santa Jacinta logró por medio de sus cartas, muchas conversiones de pecadores. A algunas superioras de conventos que no exigían a sus religiosas el estricto cumplimiento de sus deberes les escribió cartas muy severas y obtuvo que varias casas religiosas volvieran al fervor. Las reuniones mundanas de las gentes cambiaban de temas y empezaban a hablar de cosas espirituales y piadosas cuando llegaba nuestra santa, y su presencia hacía un gran bien a esas gentes.

Santa Jacinta hacía el viacrucis por las noches, sola, en el templo, con una pesada cruz sobre sus hombros, y con los pies descalzos.

Su amor a la Virgen María era tan grande que cuando oía pronunciar su nombre se le llenaban de suaves colores su cara y su aumentaba su entusiasmo.

Su práctica de piedad preferida era la Santa Misa, y asistía a ella con tan gran fervor que frecuentemente estallaba en lágrimas de emoción. Después de la comunión se quedaba un largo rato dando gracias a Nuestro Señor y a veces se quedaba en éxtasis.

Dios le dio un don de profecía, y anunció muchas cosas que iban a suceder en el futuro. También obtuvo el don de los milagros y consiguió admirables curaciones. Y el Señor le concedió el don de conmover los corazones, aun los más duros y empedernidos, y por eso conseguía tantas conversiones.

Murió San Jacinta en el año 1640, y después de muerta obtuvo para sus devotos tan grandes favores y milagros, que el Santo Padre el Papa Pío Séptimo la declaró santa. Su cuerpo se conserva incorrupto en Viterbo.

La Santa Sede declaró al canonizarla: "El apostolado de Jacinta ganó más almas para Dios que los sermones de muchos predicadores".

Santa Jacinta: te rogamos por las muchachas frívolas para que se vuelvan prudentes. Pídele también a Dios que todas las religiosas se vuelven santas como tú.

 

San Moisés
Profeta del Antiguo Testamento

Moises ante la Sarza ardiendoMoisés y Abraham son los dos personajes más famosos del Antiguo Testamento. Los dos más grandes amigos de Dios en la antigüedad.

Moisés fue libertador del pueblo de Israel.

La historia de Moisés se encuentra en el segundo libro de la S. Biblia, el Libro del Exodo, uno de los libros más hermosos y emocionantes de toda la literatura universal. Ningún buen cristiano debería quedarse sin leer el Exodo no sólo una vez sino muchas veces. Su lectura le hará un gran provecho a su alma.

Cuenta el libro del Exodo que empezó a gobernar a Egipto un faraón que no quería a los israelitas y dio una ley mandando que todo niño varón que naciera había que matarlo. Y un día nació una bellísimo niño de la tribu de Leví. Sus padres lo escondieron para que no lo fueran a matar los soldados del faraón, pero como el niño lloraba y podían oírlo desde la calle, dispuso entonces la madre echarlo entre un canasto, que ella había forrado con brea por fuera, y dejarlo flotando sobre las aguas del río Nilo.

Y sucedió que fue la hija del faraón a bañarse al río Nilo y al ver el canasto sobre el agua mandó un nadador a que lo sacara. Y allí encontró el hermoso niño que lloraba. Se compadeció de él y en ese momento llegó la hermanita del niño, que estaba escondido entre los matorrales de la orilla observando, y le propuso que ella lo podía conseguir una señora para que criara al niño. La hija del rey aceptó y fue llamada la mamá a quien la princesa le pagó para que criara al pequeñín, al cual le puso por nombre Moisés, que significa: salvado de las aguas.

La hija del faraón adoptó a Moisés como príncipe y lo hizo educar en el palacio del rey donde se educaban los que iban a ser gobernantes de la nación. Esta educación tan esmerada le sirvió mucho después para saber gobernar muy bien al pueblo de Israel.

Cuando Moisés fue mayor, un día vio que un egipcio atormentaba a un israelita y por defender al israelita hirió gravemente al egipcio. Lo supo el rey y lo iba a mandar matar, y entonces Moisés salió huyendo hacia el desierto.

En el desierto encontró a unas pastoras que no podían dar de beber a sus rebaños porque unos pastores muy matones se lo impedían. Como él era un buen luchador las defendió y les permitió dar de beber a sus ovejas. Las muchachas le contaron esto a su padre y el buen hombre mandó llamar a Moisés y lo encargó de cuidar sus rebaños en el desierto. Allí estuvo por siete años, dedicado a la meditación y a la oración, y ese tiempo le fue muy útil porque pudo conocer muy bien el desierto por donde más tarde iba a conducir al pueblo de Israel.

Moisés se casó con Séfora, la hija del dueño de las ovejas, y de ella tuvo dos hijos: Eliécer y Gerson.

Un día mientras cuidaba las ovejas en el desierto vio Moisés que un montón de espinas ardían entre llamaradas pero no se quemaban. Lleno de curiosidad se acercó para ver qué era lo que pasaba y una voz le dijo: "Moisés, Moisés, quítate las zandalias porque el sitio que estás pisando es sagrado".

Le preguntó: ¿Quién eres Tú Señor?

La voz le respondió: Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. He oído las lamentaciones de mi pueblo de Israel y he dispuesto bajar a ayudarlos. He dispuesto liberarlos de la esclavitud de Egipto y llevarlos a una tierra que mana leche y miel. Yo te enviaré al faraón para que los deje salir en libertad.

Moisés preguntó: ¿Señor, y si me preguntan cuál es tu nombre, qué les diré?

El Señor le respondió: Yo soy Yahvé. Yo soy el que soy. Irás a los israelitas y les dirás: "Yahvé, que es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob me envía a vosotros". Luego reunirás a los ancianos de Israel, y con ellos irás al faraón a pedirle que deje salir libre al pueblo. El faraón se negará pero yo haré toda clase de prodigios para que los dejen salir".

Moisés dijo al Señor: ¿Y qué demostración les voy a hacer para que sepan que sí voy de parte de Dios?

El Señor le respondió: Echa al suelo tu vara de pastor. Moisés lanzó al suelo su vara o bastón que se convirtió en serpiente.

Dios le dijo: Toma la serpiente por la cola.

La agarró y se volvió otra vez bastón.

Dios le dijo: esta será una de las señales con las cuales yo te voy a apoyar para que te crean.

Moisés le dijo a Nuestro Señor: "Yo tengo dificultad para hablar. ¿Por qué no mandas a otro?". El Señor le dijo: "Tu hermano Aarón, que sí tiene facilidad para hablar, te ayudará".

Moisés se volvió a Egipto y junto con su hermano Aarón reunió a los ancianos de Israel y les contó lo que le había mandado el Señor Dios. Y convirtió el bastón en serpiente para demostrarles que sí venía de parte de Dios.

Se fueron donde el faraón a pedirle que dejara salir en libertad al pueblo de Israel pero el faraón no quiso acepar sino que más bien esclavizó más a los israelitas y les puso trabajos más pesados, haciendo ladrillos. El pueblo clamó a Dios y Dios los escuchó y mandó las terribles diez plagas de Egipto.

La primera plaga consistió en que las aguas del Nilo se convirtieron en sangre, al ser tocadas por el bastón de Moisés. La segunda plaga fue una espantosa invasión de ranas por todas las casas. El faraón se asustó, pero apenas Moisés obtuvo que se acabara la plaga, ya no dejó salir al pueblo. La tercera, una nube inmensa de mosquitos que molestaban a todo el mundo. La cuarta, unos tábanos o abejones que picaban muy duro. La quinta plaga, una peste que mató el ganado. La sexta, úlceras por todo el cuerpo en la gente. La séptima plaga, una terrible granizada que destruyó los cultivos. La octava, las langostas que llegaron por millones y arrasaron con todo. La novena, tres días de tinieblas. Y la décima y más terrible, la muerte de todos los hijos mayores o primogénitos de las familias de Egipto. Ante esta calamidad, el faraón se asustó y dejó salir al pueblo de Israel.

Cuando el faraón asustado dio la orden de que los israelitas podían salir de Egipto donde estaban como esclavos, todos ellos se apresuraron a abandonar el país con sus animales y cuanto tenían dirigidos por Moisés. Pero al llegar al Mar Rojo vieron que el ejército egipcio venía a perseguirlos. Asustados clamaron a Dios y entonces el Señor mandó a Moisés que tocara con su bastón el mar. Inmediatamente se abrieron las aguas en dos grandes murallas y el pueblo pasó a pie por terreno seco hasta la otra orilla. El ejército del faraón quiso pasar también, pero por orden de Dios, Moisés tocó otra vez con su bastón las aguas y estas se cerraron y ahogaron a todo el ejército perseguidor. En ese día el pueblo aumentó su fe en Dios y creyó en Moisés su profeta.

En el desierto faltó el agua y el pueblo se moría de sed. Moisés, por orden del Señor, golpeó con su bastón una roca y de ella brotó una fuente de agua en la cual bebió todo el pueblo y bebieron sus ganados.

La gente empezó a sufrir hambre y a protestar. Entonces Dios hizo llover del cielo un pan blanco y agradable. La gente al verlo decía: ¿Maná? (que en su idioma significa ¿Qué es esto?). Dios le dijo a Moisés: "Este es el pan con el cual los voy a alimentar mientras se encuentran en el desierto". Y así durante 40 años el maná fue el alimento prodigioso que los libró de morirse de hambre.

Moisés subió al Monte Sinaí y allí Dios le dio los diez mandamiento, escritos en dos tablas de piedra. Y prometió que quien los cumpla tendrá siempre sus bendiciones y su ayuda.

Moisés tuvo que sufrir mucho porque el pueblo era rebelde y muy inclinado al mal, pero Dios se le aparecía y hablaba con él como un amigo de mucha confianza. Inspirado por Nuestro Señor dio Moisés al pueblo unas leyes sumamente sabias que fueron después muy útiles para conservarlos en las buenas costumbres y preservarlos en la fe.

Cuando el pueblo pecaba y Dios se proponía castigarlo, Moisés oraba por el pueblo pecador y Dios los perdonaba. Cuando los enemigos venían a atacarlos, Moisés se iba al monte a rezar. Mientras él rezaba con las manos levantadas triunfaba el ejército de Israel. Pero cuando Moisés dejaba de rezar, era derrotado el pueblo de Dios. Por eso entre dos hombre le tenían los brazos levantados para que no dejara de orar mientras duraba la batalla. Es que por ser tan amigo de Dios, conseguía de El cuanto le pedía en la oración.

Dios lo hizo subir a un Monte desde donde pudo ver la Tierra Prometida. Y allí murió y lo enterraron los ángeles. Nunca más hubo otro hombre que hablara con Dios de tú a tú, como Moisés y que hiciera tantos milagros y prodigios. Hasta que llegó Nuestro Señor Jesucristo, nuevo Moisés, pero muchísimo más poderoso y santo que él, porque Jesús es a la vez Dios y hombre.

La Biblia dice que en la antigüedad no hubo un hombre tan humilde y tan manso como Moisés. Que este gran amigo de Dios nos consiga de Nuestro Señor la gracia de ser mansos y humildes, y de permanecer siempre amigos de Dios hasta el último momento de nuestra vida y después para siempre en el cielo. Amen.

San Policarpo
obispo y mártir
(año 155)

San PolicarpoPolicarpo significa: el que produce muchos frutos de buenas obras. (poli = mucho, carpo = fruto).

San Policarpo tuvo el inmenso honor de ser discípulo del apóstol San Juan Evangelista. Los fieles le profesaban una gran admiración. Y entre sus discípulos tuvo a San Ireneo y a varios varones importantes más.

En una carta a un cristiano que había dejado la verdadera fe y se dedicaba a enseñar errores, le dice así San Ireneo: "Esto no era lo que enseñaba nuestro venerable maestro San Policarpo. Ah, yo te puedo mostrar el sitio en el que este gran santo acostumbraba sentarse a predicar. Todavía recuerdo la venerabilidad de su comportamiento, la santidad de su persona, la majestad de su rostro y las santísimas enseñanza con que nos instruía. Todavía me parece estarle oyendo contar que él había conversado con San Juan y con muchos otros que habían conocido a Jesucristo, y repetir las palabras que había oído de ellos. Y yo te puedo jurar que si San Policarpo oyera las herejías que ahora están diciendo algunos, se taparía los oídos y repetiría aquella frase que acostumbraba decir: Dios mío, ¿por qué me has hecho vivir hasta hoy para oír semejantes horrores? Y se habría alejado inmediatamente de los que afirman tales cosas".

San Policarpo era obispo de la ciudad de Esmirna, en Turquía, y fue a Roma a dialogar con el Papa Aniceto para ver si podían ponerse de acuerdo para unificar la fecha de fiesta de Pascua entre los cristianos de Asia y los de Europa. Y andando por Roma se encontró con un hereje que negaba varias verdades de la religión católica. El otro le preguntó: ¿No me conoces? Y el santo le respondió: ¡Si te conozco. Tu eres un hijo de Satanás!

Cuando San Ignacio de Antioquía iba hacia Roma, encadenado para ser martirizado, San Policarpo salió a recibirlo y besó emocionado sus cadenas. Y por petición de San Ignacio escribió una carta a los cristianos del Asia, carta que según San Jerónimo, era sumamente apreciada por los antiguos cristianos.

Los cristianos de Esmirna escribieron una bellísima carta poco después del martirio de este gran santo, y en ella nos cuentan datos muy interesantes, por ejemplo los siguientes:

"Cuando estalló la persecución, Policarpo no se presentó voluntariamente a las autoridades para que lo mataran, porque él tenía temor de que su voluntad no fuera lo suficientemente fuerte para ser capaz de enfrentarse al martirio, y porque sus fuerzas no eran ya tan grandes pues era muy anciano. El se escondió, pero un esclavo fue y contó dónde estaba escondido y el gobierno envió un piquete de soldados a llevarlo preso. Era de noche cuando llegaron. El se levantó de la cama y exclamó: "Hágase la santa voluntad de Dios". Luego mandó que les dieran una buena cena a los que lo iban a llevar preso y les pidió que le permitieran rezar un rato. Pasó bastantes minutos rezando y varios de los soldados, al verlo tan piadoso y tan santo, se arrepintieron de haber ido a llevarlo preso.

El populacho estaba reunido en el estadio y allá fue llevado Policarpo para ser juzgado. El gobernador le dijo: "Declare que el César es el Señor". Policarpo respondió: "Yo sólo reconozco como mi Señor a Jesucristo, el Hijo de Dios". Añadió el gobernador: ¿Y qué pierde con echar un poco de incienso ante el altar del César? Renuncie a su Cristo y salvará su vida. A lo cual San Policarpo dio una respuesta admirable. Dijo así: "Ochenta y seis años llevo sirviendo a Jesucristo y El nunca me ha fallado en nada. ¿Cómo le voy yo a fallar a El ahora? Yo seré siempre amigo de Cristo".

El gobernador le grita: "Si no adora al César y sigue adorando a Cristo lo condenaré a las llamas",. Y el santo responde: "Me amenazas con fuego que dura unos momentos y después se apaga. Yo lo que quiero es no tener que ir nunca al fuego eterno que nunca se apaga".

En ese momento el populacho empezó a gritar: ¡Este es el jefe de los cristianos, el que prohibe adorar a nuestros dioses. Que lo quemen! Y también los judíos pedían que lo quemaran vivo. El gobernador les hizo caso y decretó su pena de muerte, y todos aquellos enemigos de nuestra santa religión se fueron a traer leña de los hornos y talleres para encender una hoguera y quemarlo.

Hicieron un gran montón de leña y colocaron sobre él a Policarpo. Los verdugos querían amarrarlo a un palo con cadenas pero él les dijo: "Por favor: déjenme así, que el Señor me concederá valora para soportar este tormento sin tratar de alejarme de él". Entonces lo único que hicieron fue atarle las manos por detrás.

Policarpo, elevando los ojos hacia el cielo, oró así en alta voz: "Señor Dios, Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo: yo te bendigo porque me has permitido llegar a esta situación y me concedes la gracia de formar parte del grupo de tus mártires, y me das el gran honor de poder participar del cáliz de amargura que tu propio Hijo Jesús tuvo que tomar antes de llegar a su resurrección gloriosa. Concédeme la gracia de ser admitido entre el grupo de los que sacrifican su vida por Ti y haz que este sacrificio te sea totalmente agradable. Yo te alabo y te bendigo Padre Cestial por tu santísimo Hijo Jesucristo a quien sea dada la gloria junto al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos".

"Tan pronto terminó Policarpo de rezar su oración, prendieron fuego a la leña, y entonces sucedió un milagro ante nuestros ojos y a la vista de todos los que estábamos allí presentes (sigue diciendo la carta escrita por los testigos que presenciaron su martirio): las llamas, haciendo una gran circunferencia, rodearon al cuerpo del mártir, y el cuerpo de Policarpo ya no parecía un cuerpo humano quemado sino un hermoso pan tostado, o un pedazo de oro sacado de un horno ardiente. Y todos los alrededores se llenaron de un agradabilísimo olor como de un fino incienso. Los verdugos recibieron la orden de atravesar el corazón del mártir con un lanzazo, y en ese momento vimos salir volando desde allí hacia lo alto una blanquísima paloma, y al brotar la sangre del corazón del santo, en seguida la hoguera se apagó".

"Los judíos y paganos le pidieron al jefe de la guardia que destruyeran e hicieran desaparecer el cuerpo del mártir, y el militar lo mandó quemar, pero nosotros alcanzamos a recoger algunos de sus huesos y los veneramos como un tesoro más valioso que las más ricas joyas, y los llevamos al sitio donde nos reunimos para orar".

El día de su martirio fue el 23 de febrero del año 155.

Esta carta, escrita en el propio tiempo en que sucedió el martirio, es una narración verdaderamente hermosa y provechosa.

Concédanos el Dios Todopoderoso poder también nosotros como San Policarpo ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo hasta el último momento de nuestra vida.

 

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